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Ficha de Google o página web: ¿qué necesita de verdad un profesional de oficios?

La ficha de Google hace que te encuentren en el mapa, la web convence al cliente que compara. Qué hace cada una y por dónde empezar según tu oficio.

Las manos de un profesional sostienen un smartphone que muestra la ficha de una empresa en un mapa, con herramientas sobre el asiento de una furgoneta

En resumen

  • La ficha de Google (Perfil de Empresa) te hace aparecer en el mapa y en los resultados «cerca de mí». No cuesta nada y suele ser lo primero que ven de ti.
  • Google lo dice claramente: no se puede pagar para posicionarse mejor en los resultados locales. Lo que cuenta es una ficha completa y exacta, y las reseñas.
  • La ficha tiene poco espacio (750 caracteres de descripción). La web sirve para explicar tus servicios, enseñar tus trabajos y dar confianza antes de la llamada.
  • Para una urgencia, la ficha hace lo esencial. Para una obra de varios miles de euros, el cliente compara, y es la web la que lo convence.
  • Las dos deben decir lo mismo: mismo nombre, misma dirección, mismo número y un enlace de la ficha a la web.

Un cliente busca «plombier Senlis» (fontanero Senlis) en su móvil. Lo primero que ve de ti es tu ficha de Google: un nombre, unas estrellas, un botón para llamar. Tu web solo la ve si quiere saber más antes de llamar. Las dos sirven, en momentos distintos. Falta saber cuál arreglar primero en tu caso.

Lo que hace tu ficha de Google

La ficha de Google (su nombre oficial en español es Perfil de Empresa en Google; en francés, « fiche d'établissement Google », y mucha gente sigue diciendo «Google My Business») es lo que aparece en Google Maps y en la búsqueda de Google. Según su página «Empezar a usar Perfil de Empresa en Google», te permite gestionar sin coste cómo aparece tu negocio ahí.

Google explica en su página de ayuda «Consejos para mejorar el posicionamiento local en Google» que tres cosas deciden tu posición: la relevancia, la distancia y la prominencia. La relevancia es que tu ficha corresponda a lo que la persona ha escrito. La distancia es lo lejos que estás de ella. La prominencia es lo conocida que es tu empresa.

En esa misma página hay dos frases que todo profesional debería leer:

  • «Las empresas que proporcionan información completa y precisa tienen más probabilidades de aparecer en los resultados de búsqueda local.»
  • «No se puede solicitar ni pagar por obtener un mejor posicionamiento local en Google.»

Si alguien te llama para venderte «el primer puesto en Google Maps», ya sabes qué responder.

Sobre las reseñas, Google es igual de claro: «Cuantas más reseñas y valoraciones positivas, mejor será el posicionamiento local de una empresa.» Puedes responder a cada reseña, y tus respuestas son públicas. Un cliente que duda suele leer tus respuestas tanto como las propias reseñas.

Si trabajas en casa de tus clientes y no los recibes en tu local, Google tiene prevista esa situación. Puedes ocultar tu dirección y definir tus zonas de servicio por ciudad o código postal, hasta 20 zonas. Google aconseja no pasar de unas dos horas de trayecto desde tu empresa.

Por último, puedes publicar en tu ficha novedades, ofertas o eventos. Google archiva estas publicaciones a los seis meses, salvo que les pongas un periodo concreto.

Lo que la ficha no puede decir por ti

La ficha está hecha para dar la información básica rápido. Para lo demás, le falta espacio.

En la página «Editar tu Perfil de Empresa», entre lo que hay que evitar en la descripción, Google cita: «Superar los 750 caracteres en el campo de la descripción». Es un poco más que este párrafo y el siguiente juntos. Un tejador que trabaja teja, pizarra, chapa de zinc, ventanas Velux y aislamiento de buhardillas no tiene sitio para explicar cada servicio, sus plazos y su zona con detalle.

El cliente, en cambio, tiene preguntas concretas. ¿Haces tejados planos? ¿Trabajas los sábados? ¿Hace falta un presupuesto antes de que vengas? ¿Dónde puedo ver trabajos que ya has hecho? La ficha responde a algunas con fotos y horarios. Para lo demás, hace falta una página donde escribirlo.

Y la ficha se queda en Google. Tú la gestionas, pero es Google quien fija las reglas, el diseño y lo que aparece junto a tu nombre, incluidos tus competidores.

Lo que una página web añade

Una página web es tu propia página, y hace bien lo que la ficha hace mal.

Primero, explica. Una página por cada servicio principal, los municipios donde trabajas nombrados uno a uno, las preguntas que tus clientes te hacen por teléfono, con la respuesta. Son esos textos los que Google lee para saber cuándo mostrarte. Son también los que ChatGPT o Google pueden citar cuando alguien les pide un profesional cerca de casa.

También enseña tus trabajos reales en fotos, antes y después, con el municipio y el tipo de obra. Un cliente que va a gastar varios miles de euros quiere ver lo que ya has hecho.

Por último, da confianza: tu nombre, tu dirección, tus seguros y cualificaciones si los tienes, un número que contesta. El cliente ve que la empresa existe de verdad y que sabrá a quién llamar después de la obra.

La web también ayuda a la ficha. En el mismo artículo de ayuda sobre el posicionamiento local, Google cita entre las señales de prominencia el número de sitios web que enlazan a tu negocio. El club de fútbol que patrocinas, tu proveedor, el ayuntamiento que publica la lista de profesionales del municipio: para enlazarte, necesitan una dirección a la que apuntar. La ficha, por su parte, te deja añadir la dirección de tu web, que luego aparece en tu ficha.

Por dónde empezar según tu oficio

Ficha o web, todo el mundo acaba necesitando las dos. Pero el orden cambia según cómo te eligen tus clientes.

La urgencia: fontanero, electricista, cerrajero

Con una fuga a las diez de la noche, nadie lee tres páginas. El cliente llama al primer nombre cercano con buenas notas. Aquí la ficha va primero: la categoría correcta, horarios exactos (incluidos los horarios especiales de los días festivos), un número que contesta, reseñas recientes. La web viene después, para los trabajos planificados, como reformar un baño o cambiar un cuadro eléctrico. Sobre esto, explicamos en detalle lo que necesita una web para fontaneros (en francés).

La obra grande: tejador, albañil, carpintero, paisajista

El cliente pide tres presupuestos y compara. Mira tus trabajos, comprueba que trabajas en su municipio, intenta entender tu forma de trabajar. La ficha lo trae, y es la web la que lo convence. Aquí se empieza por la web si la ficha ya existe y está en buen estado.

El comercio de barrio: peluquería, barbería, restaurante, tienda de animales

El cliente busca tu horario, tu dirección, fotos, y mira las reseñas. La ficha hace casi todo el trabajo. La web sirve para pedir cita, la carta, las tarifas de los servicios. Para los salones, hemos reunido lo importante en la página web para peluquerías (en francés).

Las dos deben decir lo mismo

Hay una trampa que se repite: una ficha y una web que se contradicen. Un número antiguo en la web, una dirección distinta en la ficha, horarios de verano que nunca se volvieron a cambiar.

Google pide información «completa y precisa». Cuando dos fuentes dan dos números, el cliente ya no sabe a cuál llamar. Comprueba que el nombre de la empresa, la dirección y el teléfono están escritos exactamente igual en todas partes: ficha, web, Pages Jaunes (las páginas amarillas francesas), Facebook, presupuestos y facturas.

Una hora para revisar tu ficha esta semana

Coge el móvil, busca tu oficio y tu ciudad, y mira lo que ve un cliente. Luego repasa la lista:

  1. ¿Está la ficha verificada a tu nombre? Google indica que la verificación aumenta tus posibilidades de aparecer en los resultados.
  2. ¿La categoría principal corresponde exactamente a tu oficio?
  3. ¿Son correctos los horarios, incluidos los festivos y las vacaciones?
  4. Si vas a casa de tus clientes, ¿tienes indicadas tus zonas de servicio?
  5. ¿Tienes fotos recientes de trabajos reales o de tu tienda?
  6. ¿Has respondido a todas las reseñas, incluidas las menos buenas?
  7. ¿El campo de sitio web lleva a una página que funciona y que es tuya?

Si marcas todo menos el último punto, lo que te falta es la web.

Lo que te aconsejamos

Empieza por la ficha, porque no cuesta nada y es lo primero que se ve. Rellénala entera, responde a las reseñas, mantén los horarios al día. En cuanto tus clientes comparen antes de llamarte, o a la ficha le falte espacio para explicar lo que haces, añade la web.

Es lo que hacemos en opencream.studio para profesionales y comercios del departamento de Oise: creación de web corporativa con la ficha de Google incluida, textos escritos contigo, un dominio a tu nombre. La web es tuya, y la suscripción no tiene permanencia.

Para un presupuesto gratuito, llama al 03 75 29 85 41 o escríbenos desde la web.

Un buen trabajo merece que lo encuentren.

Tus preguntas

¿Basta con una ficha de Google para un profesional de oficios?
Para que te encuentren en el mapa, sí, al menos al principio. Para explicar tus servicios, enseñar tus trabajos y convencer a un cliente que compara varios presupuestos, no. La descripción de la ficha está limitada a 750 caracteres.
¿Crear una ficha de Google cuesta dinero?
No. Google indica que la ficha permite gestionar sin coste tu presencia en Maps y en la búsqueda. También aclara que no se puede pagar para conseguir un mejor puesto en el posicionamiento local. Desconfía de las llamadas comerciales que prometen lo contrario.
¿Puedo poner una página de Facebook en lugar de una web?
Google te deja añadir a tu ficha un enlace por red social, Facebook incluido. Pero una página de Facebook tiene los mismos límites que la ficha: no eliges ni el diseño ni las reglas. Una web con un dominio a tu nombre sigue siendo tuya.
¿Cuánto se tarda en tener una web además de la ficha?
En opencream.studio, cuenta en general de 2 a 3 semanas entre el inicio y la publicación. La creación o actualización de tu ficha de Google está incluida. El detalle está en la página precio de una web corporativa para profesionales (en francés).

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